
Pero también ha habido tiempo de entrenar y sobre todo competir. La última vez me despedía poniendo rumbo a Orense y su "mundialito". Pelotón de 200 corredores, un nivel abrumador, recorridos realmente duros (+2500mts) y un ritmo frenético. Con eso, mis malas sensaciones y algún error en carrera me hicieron tener que bajarme antes de hora. Pero sin duda, me quedo con el buen ambiente, la excelente organización y el precioso lugar a orillas del río Miño.

A la semana siguiente tocaba volver a ponerse un dorsal en la BTT. Tras más de un año sin participar en una carrera oficial con las ruedas gordas, lo hacía de nuevo en el Cto Autonómico de XC-Maratón en Novelda. Lugar de muy buenos recuerdos. Tras una salida decente pero no óptima, tocó pegarse un calentón para pillar rueda de mi buen amigo Saoro (1º Sub23), quien acabó siendo muy superior. Una vez se alejaba la victoria, la estrategia fue la de ahorrar pensando en que Vuelta a Segovia comenzaba el día siguiente. En un circuito duro, sin descanso y con un calor asfixiante (34ºC media) pase por meta 2º Sub23 con casi 3h de tortura, pero inmensamente FELIZ!
Tras neutralizarnos y metidos ya en los largos páramos con fuerte aire, pude volver a pillar un buen corte seguido de una buena remada hasta que por detrás llegó el "grupo de favoritos" completamente roto. De ahí a meta en ese grupo de apenas 20, persiguiendo a la fuga que marchaba por delante, entrando en 27º y metido en la lucha por el maillot a puntos rojos.Con la montaña como único objetivo partía el Miércoles. 130km con un puerto de 3ª y seis subidas al empedrado. Tras salir combativo, agresivo y muy atento, sigo sin entender cómo se me escapó el corte que se fue por delante. Pese a tratar de entrar en solitario después, siempre me quedaba en tierra de nadie. Así que tras no puntuar en el puerto, me limité a situarme a rueda mientras el equipo del líder marcaba el fortísimo ritmo. Una vez en el empedrado empezó la locura. Debido a una caída el grupo de rompió por detrás. Aún pudiendo entrar de nuevo justo antes de una nueva subida al empedrado, sus adoquines, la ausencia de descanso y el fuerte ritmo me volvieron a eliminar, dejándome llevar hasta meta. Sin duda, puedo sentirme orgulloso de la actitud, el "descaro" y las sensaciones; y de ser uno de los únicamente 50 corredores que acabamos esta vuelta teóricamente "asequible".
Con ese buen recuerdo y estos días de disfrute, mañana esperemos hacerlo bien en el mítico GP Tetuán, disputado en un circuito urbano por el que cada día paso entrenando... ¿servirá de algo?
Un saludo, Chiquitín!!

0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada